Cinco ensaladas de frasco que te salvarán las cenas • Guapísimas

En varias ocasiones hemos reseñado la importancia de comer la verdura cruda por la noche. No porque siente mejor (puede sentar hasta peor), sino porque mientras duermes se absorben mejor los antioxidantes (que abundan cuando el vegetal no se cocina).

Estos antioxidantes pueden ser consumidos igualmente con un bol de gazpacho (del que los más foodies nos han regalado varias recetas de lo más originales) pero, en ese caso, no podría considerarse un plato completo. Habría que añadir a la cena alguna proteína suave, animal o vegetal, por ejemplo (y, en general).

Las ensaladas de frasco o de tarro se han puesto muy de moda como parte de ese gran concepto que empieza a adoptar la gente muy ocupada conocido como batch cooking. Significa tener parte de la comida adelantada y conservada en la nevera. Concepto más que básico del que se reirían nuestras abuelas pero que, bien programado, a muchas nos salva del picoteo malsano.

Tener en la nevera una ensalada diferente para cenar cada día ya preparada te quitará muchos quebraderos de cabeza, hará que no improvises con cualquier elección insana y, además, te permitirá ganar tiempo (que entre semana no suele sobrar).

También son una gran idea para llevar al trabajo o al parque el fin de semana. Y, si se planean con cabeza -incluyendo buenos y variados ingredientes- pueden llegar a ser un auténtico plato de Harvard metido en un tarro.

Paso a paso de una ensalada de frasco

Preparar una ensalada de frasco tiene su protocolo; es importante que los ingredientes se vayan echando en un orden concreto para que las hojas no se mojen ni los ingredientes más pesados aplasten a otros y al final te comas un mejunje (sano, pero cero atractivo).

  1. En el fondo, pon el aliño. Este es uno de los pasos que conseguirá cambiar más el sabor de tus ensaladas. Prueba diferentes vinagretas con especias adecuadas a los ingredientes que hayas elegido (salsa de soja, vinagre balsámico, especias estilo italiano o marroquí…). Antes de volcar la ensalada en un plato, agítala para que el aliño impregne hojas, verduras, frutos secos y todo lo que le hayas puesto.
  2. A continuación, las verduras más resistentes, las que no se aplastan y/o aguantan dentro del aliño sin quedarse mustias. Por ejemplo, calabacín crudo en bastoncitos, zanahoria cruda en rodajas, lombarda rallada, cebolleta picada, pepino, tomates cherry, etc.
  3. Después, las legumbres (si le quieres poner). Por ejemplo, guisantes, edamame, garbanzos, lentejas cocidas… Asegúrate que el aliño no las alcanza porque, si no, es probable que se deshagan.
  4. Llega el turno de la proteína animal (o sus sustitutivos vegetales). Por ejemplo, huevo cocido, queso fresco o fetta, pollo asado, pavo en taquitos, tofu a la plancha, heura a la plancha… Lo que más te apetezca, dependiendo de la receta. Si quieres una ensalada 100% vegana, puedes también poner trozos de verdura asada, salteada o a la plancha, que le aporten sabor. Eso sí, que no tengan mucho jugo para que no te moje el resto de ingredientes (por ejemplo, pimientos asados mejor no pero arroz de coliflor salteado con ajo, sí).
  5. Si quieres que llene más (o en lugar de las legumbres), puedes poner una capa de pasta hervida, arroz integral, granos de maíz cocido, cus cus o algún pseudocereal como la quinoa, el amaranto, el trigo sarraceno, el mijo, etc. En esta capa también puedes poner el aguacate, si te apetece tomarlo (o unas aceitunas negras en rodajas) para que no se aplasten mucho. Recuerda también que existe la pasta elaborada con legumbres; puede ser una gran idea para aportar proteína vegetal en la textura de una espiral de pasta.
  6. Antes de cerrar, pon las hojas. No te limites a la lechuga. Existen las espinacas en juliana, el mezclum, los canónigos, berros, la hoja de roble… y también otras verduras crudas espirilizadas como calabacín, nabo o zanahoria. ¡¡No olvides los brotes!! De soja te encantarán.
  7. Como topping, frutos secos o semillas (pipas de calabaza, nueces, lino molido, semillas de amapola…) Todo aquello que te guste añadir y que quieras que se mantenga totalmente seco.

Recuerda: Si no se te ocurren recetas, piensa que cualquier ensalada de las que te haces en plato puede ir en un tarro, siempre y cuando pongas los ingredientes en el orden que hemos dicho.

Las ensaladas, así preparadas, aguantan en la nevera los cinco días, así que prepáralas el domingo y así ya no tendrás excusa para cenar un plato completo, saludable y delicioso cada noche.

¿Te animas a probar? Mira a ver si tienes un frasco adecuado y, si no… cómprate uno:

 

Mediano (medio litro)

HELLO Pearl (24,99€ / 4 unidades). Tamaño ideal para ensaladas pequeñas o que lleven pocas hojas. De cristal con tapa hermética y estética retro.

Grande (un litro)

BORMIOLI ROCCO Quattro Stagioni (26,74€ / 6 unidades) Más adecuado cuando la ensalada es para dos o cuando lleva mucha cantidad de hojas, que ocupan mucho volumen.