8 razones para ejercitar el rostro • Guapísimas

La gimnasia facial sirve para lo mismo que la corporal: para ejercitar los músculos. Y, por si te estás preguntando qué músculos son esos, te diré que en el rostro hay más de cincuenta.

Son músculos muy pequeños que, aunque se mueven constantemente, nunca ejercitamos como lo hacemos con bíceps, cuádriceps, abdominales o glúteos.

“Con el tiempo, van perdiendo tono”, explica Marta García, directora del centro Marta García Esteticistas de Oviedo, que añade: “Una rutina de gimnasia facial constante bien practicada puede ayudar a fortalecerlos”.

 

¿Con qué objetivo se ejercita la cara? Para tonificar la musculatura facial (y del cuello). Al tomar volumen, el músculo se tensa y, por eso, la piel parece más estirada.

Como mantiene los músculos faciales firmes y elásticos, tu rostro recoge ciertos beneficios anti-edad:

  1. Corrige la flacidez
  2. Activa la circulación, lo que aumenta la oxigenación del tejido y, con ello, los beneficios de los cosméticos
  3. Relaja tensiones del rostro

Además, hay ejercicios de gimnasia facial que ayudan a bajar las bolsas, minimizar la papada, tensar el cuello… Te contamos todo, a continuación.

Cómo se hace la gimnasia facial:

  • -Con calma y lentamente, tomando conciencia de cada movimiento y manteniendo cada ejercicio y cada relajación al menos cinco segundos
  • -Por la noche, para relajar la tensión acumulada durante el día
  • -Empezando poco a poco, dos veces a la semana
  • -Con la cara lavada ya que, al activar y oxigenar el tejido, estará más receptivo para la crema o suero de noche

Marta García sostiene que la gimnasia facial es mejor hacerla delante de un espejo, “para ver la simetría de los movimientos en las dos partes del rostro”. Sin embargo, otra experta en la materia –y pionera en España de la gimnasia facial- llamada María Garrigues Walker, prefiere sin. “De esa forma, sientes el ejercicio y puedes concentrarte en él, sin buscar apoyo en nada externo”.

¡Ojo, no te pases! Los expertos recomiendan que, cuando ya se domina la técnica, se haga una vez al día, máximo diez minutos (unas tres series de diez repeticiones cada ejercicio). Siempre hay que dejar un mínimo de cinco horas entre una vez y otra, para que el músculo se recupere. Si fuerzas al músculo, reacciona en tu contra y te perturba el equilibrio del resto de la cara.

Ocho ejercicios básicos de gimnasia facial, by Marta García y María Garrigues Walker:

1. Mirada joven: Sube las cejas al máximo. Coloca tres dedos entre las sienes y el extremo de los ojos, presionando sin estirar, ni desplazar la piel. Intenta juntar los dos párpados. Cuenta cinco segundos. Abre lentamente los ojos. Repite cinco veces.

2. Labios con más volumen: Introduce los pulgares debajo del labio superior, entre la mucosa y la encía. Las uñas han de mirar hacia la encía, pero no deben apoyarse en ella. Presiona el labio superior contra los pulgares y los pulgares contra los labios suavemente. Realiza diez presiones.

3. Sin rastro de papada: Cierra la mano y colócala debajo de la mandíbula inferior, presionando con el puño hacia arriba. Intenta abrir la boca con fuerza, pero sin agresividad y sin soltar la presión del puño. Mantén la presión siete segundos. Repite tres veces.

4. Ciao, código de barras! Pronuncia diez veces y en voz alta las vocales A, E, I, O, U, estirando la boca al máximo. Repite por la mañana y por la noche.

5. Óvalo firme: Cierra la boca y mueve diez veces la lengua, llevándola de derecha a izquierda y viceversa.

6. Entrecejo invisible: Apoya las yemas de los dedos sobre las cejas y muévelas de arriba abajo quince veces sin retirar los dedos de la zona. Puedes ir aumentando progresivamente hasta cincuenta veces.

7. Cuello joven: Pronuncia diez veces la letra X de forma exagerada cada noche, después de la aplicación del suero y crema, contrayendo al máximo los músculos.

8. ¡Fuera bolsas! Apoya los dedos en las sienes y cierra con fuerza los párpados durante diez segundos. Repetir cinco veces en la derecha y cinco en la izquierda. Para terminar, cerrar los ojos y procurar relajar al máximo los rasgos.